Colaboraciones
13 de mayo de 2008
Saludo solidario con Sartaguda desde la discrepancia
Carlos Otxoa
Como en otros homenajes, también en este, en la inauguración del Parque de la Memoria de Sartaguda, me ha quedado un sabor agridulce. Fue un día que perdurará en el recuerdo, un día de lágrimas y complicidad en los saludos, y no es mi intención enturbiarlo, pero considero necesario abrir un debate para encaminar el trabajo de recuperación de la “memoria”, y mentiría si no manifestara mi preocupación por los derroteros que, en mi opinión, está tomando.
Es muy importante lo acontecido en Sartaguda y reconocernos en el trabajo desarrollado hasta estos momentos. Ha sido un camino difícil, pero el que queda no parece más fácil.
Sin ánimo de descalificar a nadie, pero con el deseo de aportar al debate, he de manifestar que hubo cosas, en el homenaje de Sartaguda, que me chirriaron. Vislumbro demasiada prisa por pasar página de libros que permanecen cerrados, demasiada prisa por cerrar heridas que los responsables niegan haber abierto, demasiada prisa por reconciliarnos con quien es incapaz de pedir perdón, demasiada prisa por superar sacas, cunetas, asesinatos, cárceles, campos de concentración y de trabajo, años de dictadura…, demasiado agradecimiento a instituciones que no han hecho nada, sólo poner dificultades y lavarse la cara con dinero fácil del erario público, en definitiva, excesiva prisa por poner punto final.
Ya tendremos tiempo de que la memoria, como tal, se estudie en los libros. Nos queda mucho por hacer, mucha verdad por esclarecer, justicia por impartir y reparación pendiente. Nos queda, sobre todo, recorrer el camino de la recuperación de los ideales de transformación social, recoger el testigo del pensamiento socialista y republicano, luchar por el derecho de autodeterminación y la unión de las provincias vascas como lo defendieron en el Frente Popular.
Cuando conocemos a personas que por hacer política están en la cárcel, cuando un día si y otro también nos prohíben concentraciones y manifestaciones, nos apalean o nos inflan a multas, cuando se tortura con total impunidad, etc., resulta duro, o por lo menos chocante, escuchar que vivimos en una democracia asentada. Por el contrario, recuperar la memoria del 36 nos debería situar en el actual momento de represión y estado de excepción camuflado.
¿Realmente, somos conscientes de la magnitud de la represión franquista? El terror anuló la memoria histórica colectiva y la individual, haciendo muy difícil la transmisión. En Nafarroa, en una zona donde no hubo frente de guerra, la represión se llevó por delante más de 3.000 asesinados, determinadas familias se hicieron con el poder económico y político, mantuvieron ese poder durante los 40 largos años de franquismo y en la actualidad, sus herederos lo siguen manteniendo. ¿Cómo sino entender la resistencia a retirar la simbología franquista?
Se nos habla de reconciliación, pero, ¿qué reconciliación es posible sin un reconocimiento previo de la culpabilidad de unos y del sufrimiento y lucha de otros? No se ha hecho justicia, los cuneteros no han pagado por sus crímenes, los responsables siguen impunes, se sigue despreciando la memoria de los asesinados, nunca se ha revisado la herencia política del franquismo y lo que estamos viviendo, en el actual contexto político, es consecuencia de ello, ni más ni menos que la continuación del franquismo, el “atado y bien atado” de Franco.
Como decía un familiar, el día de la inauguración del Parque: “Da igual los homenajes que se hagan, porque ahora, 72 años después, siguen gobernando los descendientes de los asesinos”.
Se nos quiere presentar aquella como una época lejana y superada, pero nada más lejos de la realidad. Podemos decir que es una época prácticamente desconocida para las actuales generaciones, y, su conocimiento, fundamental para entender el presente (que quizás sea eso lo que se quiera evitar).
No es momento de punto final, todo lo contrario, es el principio de la recuperación de la dignidad, la verdad, la justicia y la reparación. Reivindico la “Memoria Histórica” como un instrumento para encarar el futuro con ilusión. Romper el silencio, propagar a los cuatros vientos lo que se ha intentado ocultar durante tantos años.
El miedo caló hondo, y la táctica del silencio, con la que quieren perpetuarse, trae el olvido y este la impunidad. ¿Por qué sigue el silencio?: porque aún existe miedo. Los de siempre siguen estando y su impunidad también. Nuestra verdadera lucha es la lucha contra el miedo y en ella nos tendremos que encontrar.





Comentarios :
Ni
2008/05/13 09.04h
A mi tambien vi cosas que me chirriaron bastante, la primera la presencia de la guardia civil, ya se que sin ellos no habria hecho falta el parque de la memoria, pero creo que sobraban (como en el dia a dia), la nueva gobernadora civil tambien sobraba (sobre todo despues de las declaraciones del dia anterior). Y por ultimo pienso que decir que "gracias que ya hay democracia" dolio a una parte del publico presente, que no se puede ni siquiera presentar a la farsa. Por cierto, una pena tambien el tiempo que no acompañaba... Agur bat
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